It’s magic!

¿Estás harto de que la gente manifiestamente idiota prospere en la vida? ¿Cansado de que tu vecino, el nuevo rico, se jacte de ganar mucho dinero sin dar un palo al agua? ¿hastiado de doblarte el lomo trabajando el campo y que no te brote ni la mala hierba? Tú, amigo, no eres tonto ¡aprende a triunfar en la vida con la ayuda de la magia uterina!

El testimonio que presento a continuación es la puesta en práctica de un acto de magia ritual relacionada con el útero que tuvo lugar en Caranis (Egipto) a finales del s. II d. C. Esta parte del cuerpo de una mujer era -de acuerdo con el pensamiento antiguo- susceptible de ser manipulada mediante actos rituales. Las formas más evidentes de manipulación ritual del funcionamiento natural del útero tenían que ver lógicamente con el embarazo, la contracepción y el aborto. Así nos dan a entender algunos papiros mágicos con hechizos para lograr que el útero “se abra” para que el semen llegue a donde tiene que llegar o para lograr, por el contrario que el semen no le alcance.

Lo más llamativo es que las criaturas que se gestan dentro del útero de una mujer también tienen podían almacenar “poder ritual” y ser empleadas de una manera bastante sorprendente:

A Hierax también llamado Nemesio, estratego del distrito de Heraclides, del nomo arsinoita, de parte de Gemelo también llamado Horión, hijo de Gayo Apolinario, de Antinoópolis. Envié una petición, mi Señor, al ilustrísimo Prefecto, Emilio Saturnino, para informarle de un ataque hacia mí de un tal Sotas, quien me menospreció a causa de mi enfermedad en la vista y quiso tomar por la fuerza mi propiedad, con violencia y arrogancia. Recibí a cambio su sagrada respuesta: dirigía mi petición a su excelencia el estratego. Entonces Sotas murió, y su hermano Julio, quien también se conduce con esa peculiar violencia, entró en los campos que yo había cultivado y arrampló con una cantidad no pequeña de heno; no solo eso, también arrancó unos brotes de madera de olivo y unos matorrales de mi olivar cerca del pueblo de Kerkesoucha. Cuando me acerqué allí al tiempo de la cosecha, me enteré de lo que había hecho. No contento con esto, de nuevo invadió los campos en compañía de su mujer y un tal Zenas, llevando con ellos un feto. Querían, con su envidia, cercar a mi agricultor para que abandonara su cultivo después de haber cosechado una parte de mis cultivos de otra parcela mía, y así ellos mismos recolectar los frutos. Después de estos acontecimientos, me dirigí a Julio con unos oficiales de la administración para que fuesen testigos de estos hechos. De nuevo, con las mimas artes, me arrojaron el feto también con la intención de cercarme con su envidia, en presencia de Petesuco y Ptolas, los ancianos del pueblo de Caranis, que son también los secretarios del pueblo, y Socras, su ayudante. En presencia de estos oficiales, Julio se llevó el feto a su casa después de haber recolectado cuanto quedaba de los cultivos. Con la ayuda de estos oficiales y los recaudadores de los impuestos en grano del mismo pueblo hice un informe sobre los hechos. Es por necesidad que elevo esta petición y solicito que sea incluida en los registros para que pueda acogerme al derecho de demandarles en presencia del estratego en relación con estas muestras de osadía llevadas a cabo por ellos y las rentas públicas de los campos debidas a la hacienda imperial; ya que ellos gratuitamente cosecharon mis cultivos”

P.Mich. VI 423 (Caranis, 22 de mayo del 197 d. C.)

En esta petición Gemelo también conocido como Horión denuncia que unos agresores le han estado hostigando y que han ocupado sus campos justo en el momento de la cosecha. Hasta aquí todo bien: con lo que te quedas muerta en la bañera es con el hecho de que los malhechores en dos ocasiones le han echado una maldición sobre los campos y los que trabajan en ellos utilizando un feto abortado. Era, por lo visto, una práctica común entre los magos de la Antigüedad utilizar bebés muertos al nacer o incluso fetos abortados en prácticas mágicas: como seres que han conocido la muerte antes de tiempo (ἂωροι), se les considera poseedores de una relación especial con el inframundo que les dota de una capacidad especial para controlar y actuar como démones a través del acto ritual. En este contexto, el canallita de Julio habría utilizado el feto probablemente para evitar que nadie interfiriera en la fechoría de robarle la cosecha a su vecino.

 

Bibliografía: J.J. Aubert (1989) “Aspects of ancient uterine magic“, Greek, Roman and Byzantine Studies 30, 421-429.

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