‘¿Qué hay de lo mío?’ La corrupción en el Egipto ptolemaico (ii)

En la entrada anterior vimos cómo se constituían las redes clientelares en la administración del Egipto ptolemaico: unas redes integradas por patronos -individuos con poder y prestigio- y todos aquellos clientes que habrían pasado a estar bajo su protección después de pasar por caja.  A continuación vamos a ver cómo estos individuos a menudo se hacían valer de su cargo en la administración para beneficiarse personalmente.

El documento que traigo hoy, del año 151 a. C., es una petición a las autoridades para que éstas intercedan en favor del denunciante. Lo gracioso es que el propio denunciante estaba implicado en una trama corrupta de cohecho y extorsión. En algún momento debió salir tarifando con el cabecilla y se vio obligado a abandonar el pueblo. Obviamente nuestro protagonista trata de descargar su responsabilidad en el asunto colgándole el muerto al otro.

Muchas partes del documento no se entienden bien: el papiro está muy deteriorado y la sintaxis es lo peor que me he podido echar  a la cara en un domingo de resaca mucho tiempo. En la medida de mis posibilidades lo iré explicando con ejemplos tomados de las grandes mamandurrias de la actualidad para que nadie se pierda.

¿A qué se habían estando dedicando estos figuras? Básicamente a pegar “mordidas” a las arcas públicas. El alcalde del pueblo (el denunciado) y su compadre (el denunciante) llevaban bastantes años cobrando impuestos de más a los campesinos del pueblo. Como buena trama de corrupción, no nos van a faltar infantas y Pantojas, bolsas de basura, ni banca andorrana.

Para Dioscórides, jefe de la Policia del Rey y Ministro de Finanzas (διοικητής) de parte de Harmais hijo de Marres, campesino de las tierras reales en Teadelfia, en el distrito de Themistos, en el nomo de Arsínoe. He sido agraviado y expulsado de mi casa por Mesthasythmis, el Gobernador del pueblo: en mi huida acudo a ti para recibir ayuda.

En el año 27, cuando fui nombrado por Mesthasythmis como jefe de los campesinos de las tierras reales, él hacía una sustanciosa “mordida” (παραλογεία: una recaudación fraudulenta) de los campesinos: 1/2 artaba de trigo por aroura y 90 dracmas de bronce que él mismo estaba acumulando para robarlos. Habiendo nombrado (?) junto a mí  a Pnepheros hijo de Petesuco como su secretario personal para la “mordida” del bronce y a Kolluthes hijo de Patis y a Tothoes hijo de Papentpos su [secretario personal para la mordida?] del trigo…..en el mes de Pachón para embarcar todo: la 1/2 artaba de trigo y los 85 dracmas de bronce“.

Como la familia Pujol. Además del alcalde y el jefecillo de los campesinos, hay otros dos tíos más implicados. Cada uno se habría encargado de un tipo de extorsión: uno del trigo y el otro del dinero.

Y en el año 28, un tal Seleuco, quien presentó una queja contra él sobre esta misma mordida y otros impuestos, fue tomado por la fuerza de un modo vil por Seleuco [….] su testimonio a partir de los documentos que había recuperado. Pero cuando éste (Seleuco) huyó al templo de Serapis en el pueblo porque sabía lo que estaba pasando, Mesthasythmis …no..lo golpeó con violencia….[destruyó?] los documentos sobre los asuntos de Seleuco, 68 dracmas de plata. De e igual manera, en el pago que él hizo a al tesoro ..en el templo de Serapis, de los cuales había reunido un total de 500 artabas de trigo […] y, entrando en el Granero Real, sustrajo de las semillas que estaban en depósito aquí, de las cuales mías eran solo 7 artabas, de las cuales él se había apropiado, con las demás de las restantes 500 artabas que él también había puesto a la venta a través de Kollouthes y Thasos, su madre y esposa Kolluthis.

Este tal Seleuco -un contribuyente, entiendo- habría querido denunciar tamaña ilegalidad pero se vio obligado a refugiarse en el templo. Los corruptos le habrían disuadido de seguir adelante con golpes. En algún momento, además, debieron entrar a su casa, en Génova 13, y formatearon los discos duros para que no pudiera aportar prueba documental alguna. Mientras tanto, ellos siguen a lo suyo. Además de las extorsiones, el cabecilla y sus secuaces habrían robado las semillas del granero del pueblo. Las ponen a la venta con la ayuda de las mujeres de la familia, quienes  probablemente no supieran nada, Señoría, de derecho mercantil ni de sociedades pantalla al fin y al cabo, Señoría, solo estaban enamorada y firmaban sin saber nada.

Además, en el año 29, nos obligó a ocuparnos de esta “mordida” de 1/2 artaba de trigo y 50 dracmas de bronce por aroura, la cual era ilegalmente recaudada a través de nosotros y de Thotoes, el hijo de Papentpos, con la medida oficial del pueblo de 6 choinix. El trigo era almacenado en las casas de Limneo y Leontomene, los terratenientes de 80 arouras, y las monedas de bronce eran entregadas al mismo Mesthasytmis.”

En la Antigüedad no habrían existido bancos en paraísos fiscales en los que no te preguntaran sobre el origen ilícito de tus fortunas. Lo más parecido  habría sido acceder a la posibilidad de ocultar tu botín en las casas de dos miembros de la elite militar local como Limneo y Leontomene, ellos mismos soldados reservistas y titulares- beneficiarios de extensos terrenos cultivables donados por el Rey. Ayer y hoy: las elites siempre tan solidarias entre ellas.

Después de esto, en el año 30, cuando los documentos llegaron a los lugares…y yo mismo  informé a Mesthasythmis […]pero después que navegué a la ciudad para vender las cosas de la tierra de arriba (???), siendo él mismo un bribón por naturaleza, me denunció y me puso en la cárcel de Krokodilópolis. […..] y no me soltó hasta obligarme a […] cederle las tierras reales que yo cultivo junto con su cosecha, hasta que le hubiera pagado“.

En algún momento del año 30 nuestro denunciante habría caído en desgracia al contraer una deuda con su Padrino. Aunque teóricamente la Mafia siempre encuentra la manera de cobrarse lo que es suyo, finalmente nuestro Luis “el cabrón” acabó tirando de la manta:

Dado que aportó al asunto pérdidas […], y además había confiscado las semillas del granero real en una cantidad de 150 artabas, en lugar de […] después de muchas pérdidas, además de […] mi producción para que no hubiera pérdidas en las arcas públicas. Enredado (yo mismo) por él, un hombre vil, me di a la fuga después de haber demostrado por escrito cada cosa al Rey y a la Reina. Después de tomar a policías y a sus supervisores con la misma conducta, él tenía los caminos vigilados, esperando capturarme y llevarme de nuevo a prisión  para que no pudiera yo ir a la ciudad a dar testimonio. Me dirijo a ustedes, por tanto […] les solicito que ordenen a […] mi testimonio sobre estos asuntos […] Si ocurre así, habré sido ayudado.

Saludos“.

Bibliografía:

  1. KOSKENNIEMI, “Eine neue Bittschrift ptolemäischer Zeit auf P. Turku 1.,” Tyche, 6 (1991).
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