The Good Wife

Hoy día 8 de marzo es el día internacional de la mujer y habrá quien en España –home of the cuñadazos- sugiera, en un increíble alarde de inoportunidad, que para cuándo un día del hombre, que eso sí que sería igualdad. Habrá quien más moderadamente señale que lo único relevante del feminismo es la igualdad salarial y que el resto de reivindicaciones bien podrían caer dentro de los locos locos alegatos de un puñado de mamarrachas, popularmente conocidas como feminazis. Para muestra un botón. Agarren el Primperan y lean este artículo del año pasado de Antonio Burgos, periodista del ABC.

No creo que haga falta ser el más listo de la clase para observar una correlación causa-efecto muy  sencilla. La economía no es una esfera al margen de cualquier otra actividad de la vida humana. Un sistema económico determinado está perfectamente embebido en las normas y usos sociales de una sociedad concreta. Si, en una sociedad determinada, existe la desigualdad salarial es porque existe la desigualdad social. Cómo se desarrolla una estructura patriarcal (es decir: una organización socioeconómica en que la autoridad es fundamentalmente ejercida por varones) es algo mucho más complejo de explicar. Esta infografía de Amnistía Internacional Madrid y el testimonio de algunos  papiros pueden ayudar a entenderlo mejor.

amnistía internacional machismo

La estructura aquí se representa como una roca cuya parte superior es la única visible. Allí se incluyen las formas más explícitas de violencia machista: el asesinato, seguido de las agresiones físicas, sexuales, y verbales. Esta forma de violencia extrema es el corolario de otras formas de violencia más silentes y en apariencia más inocuas. Algunas guardan una relación muy estrecha con la manera en que entendemos  el “amor romántico”:

“Levántate para servirme a mí, quienquiera que seas (un espíritu de un muerto), […] induce a Fulanita para que me ame a mí, Fulano, hijo de Mengano; que no tenga relaciones sexuales por delante ni por detrás, ni busque placer con otro varón, sino únicamente conmigo; de manera que Fulana no pueda beber, ni comer, ni amar, ni sufrir ni gozar de salud; que Fulana no pueda dormir sin mí ” (PGM IV, 350-355, Trad. Sofía Torallas- José Domingo Rodríguez)

Lo que acaban de leer es un papiro mágico con  un “encantamiento amoroso” que busca el sometimiento total de la amada. Si no lo digo quizá hubieran pensado que estoy citando un fragmento de “50 sombras de Grey” (cuya línea argumental es: señor rico, poderoso y macizo acosa a  mujer anodina que cree poder redirmirle de todos sus trastornos afectivos derivados de una infancia traumática a través del amor y el cuidado). Esta visión del amor como una relación de poder, sometimiento y posesión, no es algo que haya quedado enterrado en las arenas de Egipto sino que se repite  incesantemente, por ejemplo, en la música.

Esto es lo que escuchan los que han nacido a partir de los 90:

Esto es lo que han escuchado los nacidos en los 70-80:

Esto es lo que han escuchado los nacidos en torno a los 60:

No es un tópico desafortunado. Es también una pauta que se reproduce en nuestro comportamiento. Vean cómo jaleaba una parte de la afición del Betis a Rubén Castro, acusado de cuatro delitos de malos tratos y amenazas a su ex:

“No fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien”.

Otras formas menos explícitas de violencia de género responden al menosprecio de la mujer por el simple hecho de serlo. Diariamente recibimos mensajes desde los medios de comunicación, amigos, familia, entorno laboral sobre qué es ser mujer y qué es ser un hombre. Somos incapaces de escapar de ellos y nosotros mismos a su vez los reproducimos: funcionamos como individuos de acuerdo con unos esquemas preestablecidos sobre cómo han de comportarse unos (una masculinidad socialmente aceptada) y otras (una feminidad socialmente aceptable). El marco referencial en que las mujeres encuadramos nuestras acciones y evaluamos las del resto -como es propio en sociedades patriarcales -tiene un trazado masculino. En él proyectamos estereotipos -más o menos sutiles- sobre la mujer como una criatura imperfecta y necesitada de protección masculina, con unas capacidades y un  nivel de empoderamiento muy inferior al de el hombre. La petición dirigida al Prefecto de Egipto de parte de Aurelia Dídima para que medie a su favor en una disputa familiar por una herencia es muy elocuente:

“A Aristio Optato el más distinguido Prefecto de Egipto, de Aurelia Dídima hija de Dídimo de la más gloriosa ciudad de los oxirrinquitas. Es un asunto difícil ser víctima de una injusticia a manos de extraños, pero más difícil es todavía serlo a manos de de tus parientes. Mi abuelo por parte de madre, Dióscoro, tuvo tres hijos: Teón, Dióscoro y Plutarca, mi madre: sus herederos a su muerte. Transcurrido un tiempo, sucedió que mi madre murió, cuando yo era todavía menor de edad y ya una huérfana. Mi señor Prefecto, sabes bien que la raza de las mujeres es despreciable (eutakaphrontetos), a causa de la debilidad de nuestra naturaleza [en esta parte describe cómo sus tíos le han privado de su herencia materna]. Ahora al menos me he recuperado, gracias a tu espíritu incansable, y estoy empezando a darme cuenta de que no debería haberme acercado a ningún otro salvo a ti, mi benefactor y el de todos.” (P.Oxy. XXXIV 2713, Oxirrinco, 297 d.C.)

Otro testimonio papirológico sobre la  incapacidad de una mujer romana para desempeñar una actividad característicamente masculina:

“Podría encargarme de la administración de tu propiedad, no dudaría. Sin embargo, soy una mujer. Pongo todo cuidado” (P.Giss. I 79, Hermópolis Magna, s. II d.C.)

Por último, un testimonio judicial actual de otra mujer genéticamente incapacitada para asumir ningún tipo de responsabilidad en esta vida. Que, en este caso, Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia sea Licenciada en Ciencias Políticas por la UCM (1984), Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad de Nueva York (1990) y haya desempeñado su carrera profesional en la administración de LaCaixa desde 1993 es irrelevante.  Preguntada por las supuestas actividades delictivas de su marido en la sociedad Aizoon S.L. (de la que era copropietaria) y el Instituto Noós (de cuyo patronato era miembro), la femenina Infanta respondía:

“Yo confiaba en mi marido y mi marido ha hecho las cosas de la mejor manera posible”.

“Yo nunca he controlado ni he gestionado nada de Aizoon”.

“Señoría, yo no tengo conocimiento en tema de sociedades mercantiles. No tengo”.

“Mi marido y yo no hablamos de negocios en casa”.

“No lo sé señoría. No estaba yo en el día a día de Aizoon, no controlaba Aizoon, no lo sé”.

(lee la declaración completa aquí)

Obviamente, una estrategia de defensa como la que ha diseñado el equipo legal de nada menos que la Infanta del Reino de España habría sido diferente si hubiera sido un hombre. Declaraciones judiciales de este tipo solo se entienden de una sociedad como la nuestra: una que es heredera directa de sociedades patriarcales muchas de cuyas normas sociales aún tienen vigencia; una sociedad en la que las mujeres todavía no hemos alcanzado una emancipación total.

Pero hoy es un día festivo. Gracias a la lucha de muchas y muchos hemos avanzado notablemente en la conquista de los derechos básicos. Este post solo pretende ser una reflexión sobre cuánto queda todavía por hacer y cuán grande es nuestra responsabilidad colectiva en ello.

¡FELIZ DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER!

Bibliografía:

E. Scheerlinck, “Inheritance disputes and violence in women’s petitions from Ptolemaic Egypt”, Papyrologica Lupiensia 20-21 (2011-2012), pp. 165-176.

M. Parca, “Violence by and against Women in Documentary Papyri from Ptolemaic and Roman Egypt”, en H. Melaerts y L. Mooren (eds), Le Rôle et le Statut de la Femme en Égypte Hellénistique, Romaine et Byzantine. Leuven: Peeters, 2002, pp. 283-296.

E.g. J. ROWLANDSON (ed.), Women and Society in Greek and Roman Egypt. A Source Book,
Cambridge 1998; EAD., Beyond the Polis: Women and Economic Opportunity in Early Ptolemaic
Egypt, in A.E. POWELL, The Greek World, London 1995, pp. 301-322.

M. PARCA, Violence by and against Women in Documentary Papyri from Ptolemaic and Roman Egypt, «Studia Hellenistica» 37 (2002), pp. 283-296;

R. BAGNALL, Women’s Petitions in Late Antique Egypt, En D. FEISSEL-J. GASCOU (éds.), La pétition à Byzance, Paris 2004, pp. 53-60.

S.B. POMEROY, Women in Hellenistic Egypt. From Alexander to Cleopatra, New York 1984.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s