Teón, el niño repelente.

¿Quién de vosotros, amigos, no ha practicado el chantaje emocional alguna vez?. Una situación cotidiana. Tú pensando: “Me siento malfatal. En realidad, debería mandarle a la mierda. Ya sé que es mi hijo/hija padre/madre novio/novia mascota etc. Y me está poniendo la cabeza como un bombo rociero, PE-RO”. Y ese PERO significa que te han doblegado. ¡Enhorabuena! Eres una víctima más del chantaje emocional.

Pero no te sientas mal por practicarlo o sufrirlo: el chantaje emocional es al menos tan viejo como el papiro de Oxirrinco que os muestro a continuación.

 

Teón a su padre, saludos.

Buena jugada. No me has llevado contigo a la ciudad (Alejandría). Si no quieres llevarme contigo a Alejandría, yo no te voy a escribir, no te voy a hablar y tampoco voy a preocuparme por tu estado de salud.

Si vas a Alejandría, no te voy a agarrar de la mano ni te volveré a decir ¡hola!. Si no quieres llevarme, así van a ser las cosas. Y además, mi madre le ha dicho a Arquelao “¡me está destrozando los nervios! ¡Que se lo lleve!”

Buena jugada. Me has enviado regalos: unas buenas algarrobas que no me han hecho ninguna ilusión aquí (desde) el día 12, día en que te fuiste.

Mándame otra cosa, por favor. Si no me envías nada no voy a comer ni a beber. Y punto.

¡Adiós! ¡Espero tu respuesta!

[Verso] Para entregar a Teón, de parte de su hijo Teón.

 (P.Oxy. I 119, Oxirrinco, s. III d. C.)

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2 comentarios en “Teón, el niño repelente.

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