¡Cumpleaños feliz te desean tus amigos de Lykopolis!

Queridos amigos del papiro,

Como hoy es mi cumpleaños y no puedo daros  un trocito de tarta, os pido que me dejéis al menos invitaros a leer unos bonitos papiros. Como es habitual, estos documentos revelan el asombroso parecido entre nuestras fiestas de cumpleaños y las que celebraron los romanos de Egipto.

La lista de la compra para la celebración

Todo gran evento requiere una serie de preparativos tales como bajar a la pollería para encargar el menú del día:

«Para Thonion, el vendedor de pollos, de parte de Sarapión. Entrégame para el cumpleaños de Panaros: dos crías, total: 2,  veinte huevos: total: 20. Phaophi 1, año 13.»

P.Oxy. XII 1568 (Oxirrinco, 28 septiembre de 265 d. C.)

Prepara y envía las invitaciones a la fiesta

«¡Haz todo lo posible para unirte a nosotros en el cumpleaños de nuestro hijo Sarapión!»

Chr.Wilck. 489, 4-6 (Alejandría, s. III-IV d. C.)

Como nos recuerda este fragmento de carta, las fiestas de cumpleaños son el recopetín de la vida. Lo que más le hace ilusión a uno es rodearse de los suyos y, para eso, es bueno enviar invitaciones como éstas:

«A mi señor Macario,

Genadio, el speculator. Ten a bien iluminar la fiesta de cumpleaños de mi hijo Gennadio cenando con nosotros el día 16 a la hora séptima»

P.Oxy. IX 1214 (Oxirrinco, s. VI d. C.)

 

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Diógenes te invita a cenar por el primer cumpleaños de hija en el templo de Serapis mañana, que es [.]6 de Pachón, a partir de la hora octava. (P.Oxy XXXVI 2791, Oxirrinco, s. II d. C.)

Las fiestas: ese microcosmos de las relaciones sociales

Por ejemplo, tu padre compadrea con sus colegas mientras tu madre se pega una buena jupa en la cocina. ¿Te suena familiar, no? Pues atentos a lo que Demetrio tiene que decirle a Zenón:

«El día 17 de Phamenoth es el cumpleaños de mi Demetrio “el pequeño”. Harás bien en mandarle  “tintorro” y un lechón -con los que tú también te banquetearás- y una artaba de trigo para que su madre pase el día como acostumbra. ¡Salud!»

(P.Cair.Zen. III 59419; Filadelfia, 263-239 a. C.)

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P.Cair.Zen. III 59419. Con esta carta Demetrio se revela como el primer cuñadazo de la historia.

¿Hay birrá después de la muerte?

Parece ser que sí. O eso al menos creía nuestro amigo Acusilao, quien dejó la siguiente disposición testamentaria:

«Dará mi mujer y, después de su muerte, mi hijo 100 dracmas a mis esclavos y libertos para la organización del festín que que harán junto a mi tumba cada año, en día de mi cumpleaños»

P.Oxy. IV 394, 22-25 (Oxirrinco, 156 d. C.)

 Claro que sí, Acusilao. Por supuesto que tus esclavos estarán encantados de beber y bailar sobre tu tumba…

BIBLIOGRAFÍA

Perpillou-Thomas, F. (1993). Fêtes d’Égypte ptolémaïque et romaine d’après la documentation papyrologique grecque. Lovaina, Universitas Catholica.

Parca, M. (2013). «Children in Ptolemaic Egypt:  What the Papyri Say.» en J. E. Grubbs – R. Bell, The Oxford Handbook of Childhood and Education in the Classical World. Oxford, Oxford University Press: 465-483.

La vuelta al cole en el Corte Hermopolita

Queridos amigos del papiro,

¿Cómo lleváis la vuelta al cole? Mal ¿no? Normal. El material escolar es caro, y a menudo difícil de encontrar. Seguro que hay más de un «profe» que parece primo segundo de Satán y que tus padres están todo el día dándote la turra con que «ni Netflix ni Netflox. Estudia más, tribiji mis ñiñiñiñi». Que bien podrían ser ellos ministros de economía de los países de Norte de la Eurozona.  Ya seas un alumno o, incluso el padre de un alumno, el cole es el MAL en la Tierra. Pero ¿sabéis qué? El colegio era mucho peor en el Egipto romano. Y digo mucho peor porque la concepción de la escuela es diametralmente opuesta a la que tenemos en los modernos estados de derecho.

En primer lugar, porque no existía la escuela pública como tal: la enseñanza no estaba reglada y el acceso a ella dependía exclusivamente del poder adquisitivo de las familias. La idea es que solo los miembros de la élite adquirían una formación académica completa y solo a través de una formación académica uno podía pertenecer a la élite. Vamos: más o menos como en España dentro de diez años a este ritmo vertiginoso de recortes en educación pero sin mareas verdes. En segundo lugar, porque el espíritu pedagógico del Egipto romano se resumía con la máxima de «letra con sangre entra»:el castigo físico de los estudiantes era el principal método de control. Hemos de hacer, por tanto, caso a Luciano (Par. 13) cuando nos habla de colegiales que iban a la escuela con «expresión mohína» y «salían de ella con lágrimas» [Nota: iba a poner “vamos: igual que en la España del tardofranquismo pero me acabo de enterar que la prohibición de los bofetones se remonta a 2007 y me he quedado muerta en la bañera]

Sin embargo, tal y como reflejan algunos papiros, la experiencia de la escuela no es tan diferente de la nuestra:

A tus padres les preocupa tu progreso

En efecto: tus padres te recuerda una y otra vez la importancia de aprovechar bien las enseñanzas de la escuela. Por ejemplo, el consejo que este padre le da por carta a su hijo:

«Procura no pelearte con ninguno de los de la casa y dedícate solamente a los libros: estudia, que obtendrás provecho de ellos

P.Oxy III 531, 9-12 (Oxirrinco, s. II d. C.)

Además, te preguntan una y otra vez por tu desempeño. A lo que tú respondes:

«No se preocupe, padre, por mis estudios. Trabajo duro, pero también me relajo»

P. Oxy. X 1296, 5-8 (Oxirrinco, s. III)

#TambiénMeRelajo

Tu madre presume por carta ante otras madres de lo buen estudiante que eres (esto a ti probablemente te abochorna):

«Gracias a dios que al chiquito le gusta la ciudad; acude a clase y aprende la lección con entusiasmo

PSI I 94, 5-10 (Egipto, s.II d. C.)

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PSI I 94 ro: carta de una típica madre ufana.

Corticoles: tus padres se hipotecan con tu educación

La vuelta al cole normalmente implica un desembolso enorme en material escolar. Entre estos gastos hemos de contar, naturalmente, el de los libros:

«La pequeña Heraidous te saluda, igual que tu madre, Helena. Yo, Hermaios, también te saludo” Te suplico (…) al administrador para que me suministre las cosas necesarias para la escuela, como un libro para que lea Heraidous.»

 P. Giss. I 85, 9-15, (Hermópolis Magna, 117 d. C.)

O una preciosa capa como la que lleva esta niña lectora.

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Terracota alejandrina. Imagen de Pomeroy (1984: 64 Fig. 4)

Aunque probablemente el gasto mayor consistía en alimentar a tu prole. Nos podemos hacer una idea a partir de este papiro con la contabilidad doméstica:

(l.16): cera y stylus para los niños: 1óbolo/ (l.26): trigo puro para los niños: 1/2 óbolo; (l. 38): repollo para la cena; l. 47: leche para los niños: 1/2 óbolo; (l.50): pastel para los niños: 1/2 óbolo; (l. 58): granadas para los niños: 1/2 óbolo; (l. 59): juguetes 1/2 óbolo; (l.78): paloma para los niños: 1/2 óbolo.

P. Oxy. IV 736 (Oxirrinco, s. I d. C.)

Tu profesor es un horror

Otra cosa que, como alumno, te puede ocurrir es que te creas el recopetín y que todos los profesores te parezcan una mierda y que no encuentres en la ciudad ni un solo maestro digno de tu talento.  Esto es lo que parece haberle ocurrido al repipi del hijo de Theon, quien no duda en escribir a su padre lo siguiente sobre el panorama escolar:

(1-11)«A Theon, mi querídisimo padre, saludos. Nos has aliviado de nuestra depresión en el momento en que has declarado que los acontecimientos del teatro te resultan indiferentes. Aunque yo albergaba la esperanza de obtener cosas espléndidas al navegar al punto río abajo ¿qué he ganado yo por mi buena disposición? Puesto que ahora, en mi búsqueda de un buen profesor, me he encontrado con que tanto Chairemon, el profesor, como Dídimo, el hijo de Aristócles, en cuyas manos tenía la esperanza de lograr algún éxito, ya no están en la ciudad, sino que solamente hay escoria en cuyas manos muchos estudiantes encuentra el camino directo a la ruina

(25-29) «Yo por mi parte, puesto que he prometido no ver a Dídimo ni de lejos si encontrara profesores dignos de tal nombre, estoy deprimido por el hecho de que éste, que solía dar clase fuera de Alejandría, le haya parecido bien entrar en competición con los demás.»

SB XXII 15708 (S. I/II d. C.)

La letra con sangre entra

Ya hemos adelantado que el principal estímulo para el aprendizaje que empleaban los profesores en el Egipto romano era la fuerza física. No contentos con eso, en los ejercicios que los alumnos hacían en la escuela, los profesores también incluían algunas amenazas. Por ejemplo, en una tabla de madera  del s. III d. C. que contiene un ejercicio escolar de copia de sentencias, encontramos el siguiente consejo:

«Trabaja duro, muchacho, sino quieres que te calcen un azote» (φιλοπόνει, ὦ παῖ, μὴ δαρῇς)

Cribiore 134

Un rollo de papiro del s. I d. C. que contiene una antología escolar de sentencias de Menandro también insiste en la misma idea.

«el que no recibe azotes no puede ser educado” (ὁ μὴ δαρείς ἂνθρωπος οὐ παιδεύεται)»

Cribiore 257

Lamentablemente, el castigo físico iba más allá de la escuela. Parece que el padre también se reservaba este derecho cuando el hijo  era un mal alumno. La carta que un padre escribe al profesor de su hijo es muy reveladora:

«Me has escrito sobre el pequeño Anastasio y, puesto que estoy en deuda contigo, ten por seguro que te voy a pagar por completo. Nada de lo que te han dicho es cierto salvo que es estúpido, un niñato e insensato. Él mismo me escribió una carta muy de acuerdo con su apariencia y su hueca cabeza. Puesto que es un niñato y un insensato, me lo voy a traer de vuelta a casa. Conservo la carta para enseñártela cuando vaya yo. Castígalo, pues desde que dejó a sus padres no ha tenido otros azotes, y le gusta recibir unos cuantos: su espalda se ha acostumbrado a ellos y necesita su dosis diaria»

SB V 7655, 18-32 (s. VI d. C.)

Cuando has abandonado la adolescencia y te haces amigo de tu profesor

A pesar que la experiencia escolar pudiera resultar terrible, sabemos que en algunos casos la relación entre alumno y maestro acababa por convertirse en genuina amistad. Por ejemplo, un tal Korax tuvo muy en cuenta a quien fue su profesor cuando hizo la siguiente dedicatoria en honor a la diosa Isis:

«Korax, he llegado ante la Señora Isis y he hecho la salutación en honor de Kabax, mi profesor y esclavo, y Korax, mi hijo.»

IPhilae 48 (Filé, antes del 80 a. C.)

La carta que el muy educado Thonis envía a su padre también da cuenta de la buena relación que el primero mantuvo con sus profesores:

«A mi muy venerado padre Arion, Thonis, saludos. En primer lugar, hago la salutación a los dioses ancestrales del lugar en el que vivo por ti cada día con el deseo de que disfrutes de una salud perfecta tú y todos los nuestros. Pon atención: esta es la quinta vez que te escribo y tú me has escrito una única vez sin comentar nada acerca de tu salud ni has venido a verme, a pesar de que me dijiste “voy a ir” y no has venido para enterarte de si mi profesor se preocupa por mí o no. Y él casi cada día pregunta por ti: ¿pero viene o no?. Y yo solamente digo: “sí”.  Apresúrate a venir, para que él pueda darme clase, ya que tiene ganas de hacerlo.Si hubieras venido conmigo, yo habría sido instruido hace tiempo. Cuando vengas, recuerda las cosas sobre las que te he escrito tantas veces. Ven conmigo rápido, antes de que él se vaya a la parte alta de la ciudad. Da muchos recuerdos a los nuestros a cada uno por su nombre, junto con aquellos que nos quieren. Y manda saludos a mis profesores. ¡Adios, padre queridísimo! (…) ¡Acuérdate de nuestras palomas!»

SB III 6262 (s. III d. C.)

BIBLIOGRAFÍA

Cribiore, R. (1996). Writing, Teachers, and Students in Graeco-Roman Egypt. Atlanta: Scholars Press

Cribiore, R. (2001). Gymnastics of the Mind. Greek Education in Hellenstic and Roman Egypt. Princeton: Princeton University Press

Pomeroy. S. (1984). Women in Hellenistic Egypt: from Alexander to Cleopatra. New York: Schocken Books

Rea, J. (1993). “A Student’s Letter to his Father. P.Oxy. XVIII 2190 Revised“, Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik 99 75–88.

Roberts, C. H. (1935). “Two Letters of the Bizantine Period“, Journal of Egyptian Archaeology 21: 52-56.

Sex and the papyri

Vale, ya sé que no es un tema muy navideño, pero la intención es lo que cuenta. Para felicitaros las fiestas he recopilado una lista con cinco datos sobre el sexo en el Egipto grecorromano a través de sus papiros ¡Que el 2016 sea un año repleto de sexy papyrology!

UNO. En el Egipto romano había quienes escribían cartas para expresar a su interlocutor cosas cuquis:

Nike a Berenike, su hermana y señora, saludos. Por encima de todo, rezo para que estés bien y hago las reverencias en tu honor a los dioses de aquí para que  tu vida esté repleta de cosas buenas (τὰ ἐν βίωι ἀγαθὰ) (P.Merton II 82, s. II d. C.)

Y quienes iban mucho más al grano:

Valerio [..] a Atanasio: ¡viejo, traidor, chuloputas!” (κακόγηρε, προδότα, πορνοβοσκέ )(SB 20 14463, s. V d. C.) (trad. S. Torallas Tovar)

DOS. El ejemplo anterior señala que el término pornoboskos (lit. “guardián de un burdel”) se podía utilizar como un insulto. Y aunque estamos poco informados sobre la prostitución en el Egipto tardoantiguo, sí sabemos que a las señoras de alta cuna les causaba verdadero estupor esa peculiar manera de ganarse la vida:

Artemis a Theodoro, saludos (…). Si eres un soldado, desde luego tienes mucho atrevimiento. El general pronto pondrá fin a tu insensatez. Nos escribes con la intención de impresionarnos, diciendo que el general no quiere a gente que se dedique a corromper los hogares. Si quieres extraer conclusiones sobre el fornicio de tus hijas, no me preguntes a mí si no a los ancianos de la iglesia: cómo dos de ellos saltaron fuera diciendo “¡Queremos hombres!” y cómo encontraron a Loukra detrás de su amante comportándose como una puta (Γαδιτᾶναν: lit. gaditana). Por eso (ellas) están llenas de rencor, porque las entregamos a Soucharos. Y si vamos a llamar a las cosas por su nombre en cuestiones de familia, de nuevo hemos demostrado primero quién es mejor por nacimiento: nosotros no hemos nacido de una esclava (Chr. Wilck. 131 , s. V d. C.)

TRES. Desde el punto de vista de la moralina, la prostitución no habría estado bien considerada socialmente, aunque tenemos algunos datos para afirmar que, hacia el s. II d. C., ésta era una actividad económica regulada por la administración. Las autoridades romanas concedían licencias para la apertura y funcionamiento de prostíbulos (κοινεῖον) a través de concurso público (SB 16 12695, 143 a. C.). Los concesionarios de los prostíbulos probablemente se habrían encargado también de regular la actividad sexual de sus trabajadoras. Un ostracon de Elefantina contiene una  un permiso que dos de estos arrendatarios otorgan a una tal  Thinabdella para que “se acueste con quien quiera” (O.Wilck. 1157: μεθʼ οὗ ἂν θέλῃς ἐνθάδε κοιμᾶσθαι) en su local. Por último, conocemos la existencia de un impuesto que habría gravado directamente la prostitución: el  τέλος ἑταιρικόν.

CUATRO. Recibir una penetración anal de otro hombre se consideraba, en el mundo grecorromano, algo humillante. De hecho, conservamos en un papiro una brutal amenaza de llevar a cabo un acto como éste hacia un tercero:

Apión y Epimas, a Epafrodito, el muy querido, saludos. Si nos dejas darte por el culo, te irá bien y ya no te zurraremos si nos dejas darte por el culo (P.Oxy. 42 3074, Oxirrinco, s. I d. C. )

CINCO.  En ese contexto, os podéis imaginar lo degradante que habría resultado para Ptolomeo hijo de Abdes, leer lo que de él escribieron en una de las paredes del templo de Amón en Karnak:

Ptolomeo. Se lo han follado en la calle (βινοῦσιν αὐτὸν ἐν τῇ ῥύμῃ). Ptolomeo hijo de Abdes. Le han dado por el culo  (ἐπυγίζοσαν αὐτὸν) en la calle. La persona a la que han dado por culo (es) PTOLOMEO. (SB 3 6840 a-b, s. III a. C.)

Bibliografía:

R. S. Bagnall, “A Trick a Day to Keep the Tax Man At Bay? The prostitute Tax in Roman Egypt”, BASP 28 (1991) 5-12.

D. Montserrat, Sex and Society in Graeco-Roman Egypt. London: 1996.

Cinco datos sobre el consumo de alcohol en el Egipto grecorromano

¿Alguna vez os habéis preguntado, amigas, cuánto de bebedores eran los protagonistas de los papiros grecorromanos? Pues yo sí, y ahora que es temporada de fiestas patronales, aquí os lanzo una recopilación veraniega con cinco datos sobre el consumo de alcohol en el Egipto grecorromano.

UNO. Lo de darle al alpiste algunos lo llevaban muy a gala. Tanto como para poner a sus hijos un nombres derivados de la raíz griega que designa el acto de beber y ponerse pedo. Me refiero al verbo  μεθύω (methyw), que en voz activa significa “beber” y en pasiva “estar borracho”. Pues bien: la raíz griega Methy- está presente en varios nombres propios: Μέθη (Methe), es un sustantivo femenino que significa -literalmente- “borrachera”. En el Egipto grecorromano es un término empleado como nombre propio de mujer. Otros derivados, como Methysis  -y su variante Methysios- también están atestiguados. Aunque ahora hemos hablado de la lengua griega y  onomástica griega, esto de poner nombres propios del campo semántico del borrachismo es una cosa más bien propia de los egipcios. Por ejemplo: un nombre femenino egipcio bastante más común es Nebtichis. Dicho nombre, cuya traducción es “Señora de la borrachera”, es uno de los epítetos de la diosa Hathor; famosa ella en la mitología egipcia porque le sentaba fatal el vino y una vez que estaba muy borracha quiso matar a toda la humanidad. 

Una Methe cualquiera

DOS. Filón de Alejandría, que es un señor judío que vivió en Alejandría en el s. I d. C. y que no tenía muchos amigos, nos ha dejado bellos retratos de la sociedad de su tiempo. Mi favorita es una semblanza que Filón dedica a los participantes en los banquetes celebrados por los miembros de las asociaciones del Egipto romano. Según su testimonio, acuden a este tipo de celebraciones las gentes que no pueden controlar la lengua, ni el estómago ni todo aquello que está por debajo del estómago (Spec. Leg. 1 192). Lo cierto es que celebrar fiestas era una de las actividades principales de estas asociaciones, pero lo que Filón no cuenta es que este tipo de conductas estaban penadas en los estatutos de las asociaciones. Algunas asociaciones limitaban la cantidad de alcohol que se podía beber en las fiestas y prácticamente todas ellas fijaban multas muy elevadas para los casos de agresiones físicas y verbales entre los asistentes. Y también, por supuesto, las asociaciones trataron de controlar los furores genitales de sus miembros. Una de las asociaciones prohíbe explícitamente “follarse (SIC!)” a la esposa de otro cofrade (P. Lille 29 bis, l. 45: ὅταν τις ὑμῶν βινῖ ἀλλοτρίαν γυνὴ, δώσι (δραχμὰς) Α).

TRES. Los papiros son maravillosos porque documentan -en diferentes contextos- todas las fases de la borrachera. La de “una copa y para casa” aparece en una de las asociaciones a las que me acabo de referir. De esta manera, las normas de la asociación de sacerdotes funerarios de Tebas (s. II a. C., P. Berlin 3115 A-E) establece que “se permite a los miembros traer dos jarras de vino. Después de haberse bebido las dos jarras de vino, se irán“. Todo el mundo sabe que jamás las cosas acaban aquí. Suponemos que después habrían venido las clásicas exaltaciones de la amistad, la revelación de la verdadera personalidad, las llamadas desesperadas a tu ex, y así hasta cerrar todos los garitos de la ciudad. Y a esto tuvo que enfrentarse el dueño de una taberna una madrugada cuando (según su testimonio):

“la noche del 7 al 8, vino él en compañía de otros que iban borrachos y golpearon la puerta, diciendo (él): ¡Abre para que bebamos! Y cuando le contesté diciendo: “no tengo vino ni abro de noche”, me decía que abriera, y escoltado por otro,  forzó la entrada e hizo saltar la puerta con sus palos y cuchillos” (P. Lond. VII 2009)

Jóvenes egipcios volviendo a casa

CUATRO. Es mucho lo que debemos a nuestra herencia grecorromana: a los griegos la invención de la Filosofía, a los romanos el desarrollo de buenos sistemas de canalización de las aguas; y a los Ptolomeos le agradecemos haber inventado el Botellón. El antecedente de eso  que hacemos hasta los 22 años de llevar cada uno nuestra botella a la fiesta lo encontramos, según Ateneo, en la corte alejandrina. Se trata de una fiesta dionisiaca conocida como lagynophoria (fiesta del porte de la botella) instituida por Ptolomeo IV Filopator.

CINCO. Y ahora que nos vamos todos a las verbenas patronales, he aquí una recomendación extraída de la literatura sapiencial egipcia:

“No hables de los asuntos del Faraón cuando estés bebiendo cerveza”. Y menos ahora, con lo de la Ley Mordaza. P. Insinger col. VI, l. 13 (trad. Lichthem).

It’s magic!

¿Estás harto de que la gente manifiestamente idiota prospere en la vida? ¿Cansado de que tu vecino, el nuevo rico, se jacte de ganar mucho dinero sin dar un palo al agua? ¿hastiado de doblarte el lomo trabajando el campo y que no te brote ni la mala hierba? Tú, amigo, no eres tonto ¡aprende a triunfar en la vida con la ayuda de la magia uterina!

El testimonio que presento a continuación es la puesta en práctica de un acto de magia ritual relacionada con el útero que tuvo lugar en Caranis (Egipto) a finales del s. II d. C. Esta parte del cuerpo de una mujer era -de acuerdo con el pensamiento antiguo- susceptible de ser manipulada mediante actos rituales. Las formas más evidentes de manipulación ritual del funcionamiento natural del útero tenían que ver lógicamente con el embarazo, la contracepción y el aborto. Así nos dan a entender algunos papiros mágicos con hechizos para lograr que el útero “se abra” para que el semen llegue a donde tiene que llegar o para lograr, por el contrario que el semen no le alcance.

Lo más llamativo es que las criaturas que se gestan dentro del útero de una mujer también tienen podían almacenar “poder ritual” y ser empleadas de una manera bastante sorprendente:

A Hierax también llamado Nemesio, estratego del distrito de Heraclides, del nomo arsinoita, de parte de Gemelo también llamado Horión, hijo de Gayo Apolinario, de Antinoópolis. Envié una petición, mi Señor, al ilustrísimo Prefecto, Emilio Saturnino, para informarle de un ataque hacia mí de un tal Sotas, quien me menospreció a causa de mi enfermedad en la vista y quiso tomar por la fuerza mi propiedad, con violencia y arrogancia. Recibí a cambio su sagrada respuesta: dirigía mi petición a su excelencia el estratego. Entonces Sotas murió, y su hermano Julio, quien también se conduce con esa peculiar violencia, entró en los campos que yo había cultivado y arrampló con una cantidad no pequeña de heno; no solo eso, también arrancó unos brotes de madera de olivo y unos matorrales de mi olivar cerca del pueblo de Kerkesoucha. Cuando me acerqué allí al tiempo de la cosecha, me enteré de lo que había hecho. No contento con esto, de nuevo invadió los campos en compañía de su mujer y un tal Zenas, llevando con ellos un feto. Querían, con su envidia, cercar a mi agricultor para que abandonara su cultivo después de haber cosechado una parte de mis cultivos de otra parcela mía, y así ellos mismos recolectar los frutos. Después de estos acontecimientos, me dirigí a Julio con unos oficiales de la administración para que fuesen testigos de estos hechos. De nuevo, con las mimas artes, me arrojaron el feto también con la intención de cercarme con su envidia, en presencia de Petesuco y Ptolas, los ancianos del pueblo de Caranis, que son también los secretarios del pueblo, y Socras, su ayudante. En presencia de estos oficiales, Julio se llevó el feto a su casa después de haber recolectado cuanto quedaba de los cultivos. Con la ayuda de estos oficiales y los recaudadores de los impuestos en grano del mismo pueblo hice un informe sobre los hechos. Es por necesidad que elevo esta petición y solicito que sea incluida en los registros para que pueda acogerme al derecho de demandarles en presencia del estratego en relación con estas muestras de osadía llevadas a cabo por ellos y las rentas públicas de los campos debidas a la hacienda imperial; ya que ellos gratuitamente cosecharon mis cultivos”

P.Mich. VI 423 (Caranis, 22 de mayo del 197 d. C.)

En esta petición Gemelo también conocido como Horión denuncia que unos agresores le han estado hostigando y que han ocupado sus campos justo en el momento de la cosecha. Hasta aquí todo bien: con lo que te quedas muerta en la bañera es con el hecho de que los malhechores en dos ocasiones le han echado una maldición sobre los campos y los que trabajan en ellos utilizando un feto abortado. Era, por lo visto, una práctica común entre los magos de la Antigüedad utilizar bebés muertos al nacer o incluso fetos abortados en prácticas mágicas: como seres que han conocido la muerte antes de tiempo (ἂωροι), se les considera poseedores de una relación especial con el inframundo que les dota de una capacidad especial para controlar y actuar como démones a través del acto ritual. En este contexto, el canallita de Julio habría utilizado el feto probablemente para evitar que nadie interfiriera en la fechoría de robarle la cosecha a su vecino.

 

Bibliografía: J.J. Aubert (1989) “Aspects of ancient uterine magic“, Greek, Roman and Byzantine Studies 30, 421-429.

‘¿Qué hay de lo mío?’ La corrupción en el Egipto ptolemaico (iii)

En secciones anteriores hemos ido conociendo diversas facetas del funcionamiento corrupto de la administración ptolemaica. Por un lado hemos visto que las nominaciones a cargos administrativos no dependían de las aptitudes de los candidatos: éstas más bien se compraban mediante sobornos a un superior. Hemos visto además cómo el desempeño de un cargo en la administración era frecuentemente empleado en beneficio personal. Hoy vamos a conocer una nueva modalidad de corrupción: el fraude fiscal en las declaraciones de hacienda.

Ser el escriba del pueblo (κωμογραμματεύς) era, en efecto, un puesto codiciado. Trabajar para la administración real le otorga a uno un halo de señorío. ¡Qué poderío ser el que gestiona los recursos de todos tus vecinos! Esa idea habría merodeado de nuestro viejo amigo Menches cuando fue a renovar su candidatura para continuar como escriba del pueblo de Kerkeosiris. Para que a ningún superior le quedara duda de su buena voluntad, señalaba:

“De parte de Menches, el escriba del pueblo de Kerkeosiris. Con ocasión de mi nombramiento para el puesto de escriba del pueblo, que ya he desempeñado previamente, pagaré al pueblo: 50 artabas de trigo y 50 artabas de legumbres; de las cuales 20 artabas de lentejas, 10 de frijoles, 10 de judías, 6 de semillas mezcladas, 3 de mostaza, 1 de legumbres secas. Total 50; total 100 artabas. Año 51, 6 de Pachon. Dorión pagará 50 artabas de trigo y 10 de leguminosas, de las cuales 3 son de frijoles, 3 de judías, 3 de semillas mezcladas, 3 de mostaza. Total 10, total 60.”

(PTebt. I 9; 119 a.C., Tebtunis)

Dorión, el ayudante, quizá no hubiera estado motivado por tan firme compromiso con el servicio público. Quizá aquella mañana sencillamente amaneció con una cabeza de caballo entre las piernas. Un documento contemporáneo nos revela cuál es la verdadera naturaleza de relación entre ambos:

“Menches, hijo de Petesoucho, Secretario del pueblo de Kerkeosiris en el distrito de Polemón, en el nomo arsinoita, a Dorión hijo de Ireneo, de los primeros amigos: yo reconozco que he recibido de ti en el año 51: 100 artabas de trigo[…], 20 artabas de lentejas, 13 de  judías, 13 de guisantes, 10 de semillas mezcladas, 4 de mostaza, 1 de orzo tostado. Total: 61 de leguminosas; 100 de trigo. A partir del año 52 deberás pagarme cada año 50 artabas de trigo […], sin litigio, juicio ni disputa ni querella de ningún tipo; o dos veces la cantidad mencionada o su precio, con una tasa de 2000 dracmas por artaba y [?] dracmas consagradas a los dioses Evergetas.”

(P.Tebt. I 11, Tebtunis, 119 a.C.)

Poco importa: con El Padrino y el Partido Popular hemos aprendido que, aunque el precio suele ser elevado, no hay nada mejor que estar bajo la protección de un poderoso. Según dan a entender otros documentos que señalo a continuación, el esfuerzo habría merecido la pena. Y mucho.

El escriba del pueblo se encargaba, entre otras cosas, de preparar los censos. Este tipo de documentos eran la base de la asignación de los impuestos de capitación. Todas las familias y varias familias organizadas por profesión eran registradas de acuerdo con su sexo, edad, y estatus fiscal. A partir de estos registros, el fisco se hacía una idea de cuánto y qué habría de recaudar de cada súbdito.

Un escriba del pueblo, conocedor de primera mano del proceso de exacción, no iba a desaprovechar tan generosa oportunidad de hacerle una buena pirula a las arcas reales. El documento que os muestro a continuación es un buen testimonio visual de ello. Se trata de un registro de las unidades familiares de un pueblecito del nomo arsinoita. Cada columna agrupa a varios miembros de una misma familia: a la cabeza, el patriarca, y a continuación, todos los dependientes a su cargo (esposa, hijos, esposas de éstos, hijas y esclavos). El espacio que abarca el círculo es la información fiscal de la familia del escriba del pueblo:

PCount 4 65

Exacto. No hace falta ser un avezado papirólogo para descubrir la maravillosa evasión fiscal que se ha marcado nuestro amigo escriba. Otros ejemplos de fraude, como el que apunto a continuación, son más discutibles.

Volviendo a los censos y a las familias, sabemos que éstas normalmente estaban integradas por una media de 4-5 miembros. Por otro lado sabemos que los escribas del pueblo -al margen de sus particulares evasiones- no estaban sujetos a ningún impuesto profesional como sí lo estaban otros muchos currelas tales como artesanos, campesinos y un largo etc. También sabemos que éstos -el caso de Menches es paradigmático- eran gente muy influyente en el pueblo y que solían tener una buena red de clientes a su cargo. Quizá todo esto explique una curiosa anomalía fiscal relacionada de nuevo con los escribas del pueblo. Esta supuesta mamandurria la encontramos en otro registro del año 229 a. C.. El escriba del pueblo presuntamente se habría valido de su cargo para extender su estatus a un número demasiado elevado de “familiares”. Frente a las familias de 4-5 miembros, esta vez encontramos un número inusual de 13 miembros (7 de los cuales son hombres) como integrantes de una familia de un escriba del pueblo. Es muy probable -entiendo- que entre esos 13 miembros hubiera más de un correligionario tratando de evadir sus propios impuestos profesionales amparándose en la protección de un patrón que disfruta de anchas ventajas fiscales.

No hay nada que no se pueda lograr en esta vida with a little help of my friends

 

Biliografía:

W. Clarysse, D. J. Thompson (2006): Counting the People in Hellenistic Egypt, 2 vols. Cambridge: Cambridge University Press

‘¿Qué hay de lo mío?’ La corrupción en el Egipto ptolemaico (ii)

En la entrada anterior vimos cómo se constituían las redes clientelares en la administración del Egipto ptolemaico: unas redes integradas por patronos -individuos con poder y prestigio- y todos aquellos clientes que habrían pasado a estar bajo su protección después de pasar por caja.  A continuación vamos a ver cómo estos individuos a menudo se hacían valer de su cargo en la administración para beneficiarse personalmente.

El documento que traigo hoy, del año 151 a. C., es una petición a las autoridades para que éstas intercedan en favor del denunciante. Lo gracioso es que el propio denunciante estaba implicado en una trama corrupta de cohecho y extorsión. En algún momento debió salir tarifando con el cabecilla y se vio obligado a abandonar el pueblo. Obviamente nuestro protagonista trata de descargar su responsabilidad en el asunto colgándole el muerto al otro.

Muchas partes del documento no se entienden bien: el papiro está muy deteriorado y la sintaxis es lo peor que me he podido echar  a la cara en un domingo de resaca mucho tiempo. En la medida de mis posibilidades lo iré explicando con ejemplos tomados de las grandes mamandurrias de la actualidad para que nadie se pierda.

¿A qué se habían estando dedicando estos figuras? Básicamente a pegar “mordidas” a las arcas públicas. El alcalde del pueblo (el denunciado) y su compadre (el denunciante) llevaban bastantes años cobrando impuestos de más a los campesinos del pueblo. Como buena trama de corrupción, no nos van a faltar infantas y Pantojas, bolsas de basura, ni banca andorrana.

Para Dioscórides, jefe de la Policia del Rey y Ministro de Finanzas (διοικητής) de parte de Harmais hijo de Marres, campesino de las tierras reales en Teadelfia, en el distrito de Themistos, en el nomo de Arsínoe. He sido agraviado y expulsado de mi casa por Mesthasythmis, el Gobernador del pueblo: en mi huida acudo a ti para recibir ayuda.

En el año 27, cuando fui nombrado por Mesthasythmis como jefe de los campesinos de las tierras reales, él hacía una sustanciosa “mordida” (παραλογεία: una recaudación fraudulenta) de los campesinos: 1/2 artaba de trigo por aroura y 90 dracmas de bronce que él mismo estaba acumulando para robarlos. Habiendo nombrado (?) junto a mí  a Pnepheros hijo de Petesuco como su secretario personal para la “mordida” del bronce y a Kolluthes hijo de Patis y a Tothoes hijo de Papentpos su [secretario personal para la mordida?] del trigo…..en el mes de Pachón para embarcar todo: la 1/2 artaba de trigo y los 85 dracmas de bronce“.

Como la familia Pujol. Además del alcalde y el jefecillo de los campesinos, hay otros dos tíos más implicados. Cada uno se habría encargado de un tipo de extorsión: uno del trigo y el otro del dinero.

Y en el año 28, un tal Seleuco, quien presentó una queja contra él sobre esta misma mordida y otros impuestos, fue tomado por la fuerza de un modo vil por Seleuco [….] su testimonio a partir de los documentos que había recuperado. Pero cuando éste (Seleuco) huyó al templo de Serapis en el pueblo porque sabía lo que estaba pasando, Mesthasythmis …no..lo golpeó con violencia….[destruyó?] los documentos sobre los asuntos de Seleuco, 68 dracmas de plata. De e igual manera, en el pago que él hizo a al tesoro ..en el templo de Serapis, de los cuales había reunido un total de 500 artabas de trigo […] y, entrando en el Granero Real, sustrajo de las semillas que estaban en depósito aquí, de las cuales mías eran solo 7 artabas, de las cuales él se había apropiado, con las demás de las restantes 500 artabas que él también había puesto a la venta a través de Kollouthes y Thasos, su madre y esposa Kolluthis.

Este tal Seleuco -un contribuyente, entiendo- habría querido denunciar tamaña ilegalidad pero se vio obligado a refugiarse en el templo. Los corruptos le habrían disuadido de seguir adelante con golpes. En algún momento, además, debieron entrar a su casa, en Génova 13, y formatearon los discos duros para que no pudiera aportar prueba documental alguna. Mientras tanto, ellos siguen a lo suyo. Además de las extorsiones, el cabecilla y sus secuaces habrían robado las semillas del granero del pueblo. Las ponen a la venta con la ayuda de las mujeres de la familia, quienes  probablemente no supieran nada, Señoría, de derecho mercantil ni de sociedades pantalla al fin y al cabo, Señoría, solo estaban enamorada y firmaban sin saber nada.

Además, en el año 29, nos obligó a ocuparnos de esta “mordida” de 1/2 artaba de trigo y 50 dracmas de bronce por aroura, la cual era ilegalmente recaudada a través de nosotros y de Thotoes, el hijo de Papentpos, con la medida oficial del pueblo de 6 choinix. El trigo era almacenado en las casas de Limneo y Leontomene, los terratenientes de 80 arouras, y las monedas de bronce eran entregadas al mismo Mesthasytmis.”

En la Antigüedad no habrían existido bancos en paraísos fiscales en los que no te preguntaran sobre el origen ilícito de tus fortunas. Lo más parecido  habría sido acceder a la posibilidad de ocultar tu botín en las casas de dos miembros de la elite militar local como Limneo y Leontomene, ellos mismos soldados reservistas y titulares- beneficiarios de extensos terrenos cultivables donados por el Rey. Ayer y hoy: las elites siempre tan solidarias entre ellas.

Después de esto, en el año 30, cuando los documentos llegaron a los lugares…y yo mismo  informé a Mesthasythmis […]pero después que navegué a la ciudad para vender las cosas de la tierra de arriba (???), siendo él mismo un bribón por naturaleza, me denunció y me puso en la cárcel de Krokodilópolis. […..] y no me soltó hasta obligarme a […] cederle las tierras reales que yo cultivo junto con su cosecha, hasta que le hubiera pagado“.

En algún momento del año 30 nuestro denunciante habría caído en desgracia al contraer una deuda con su Padrino. Aunque teóricamente la Mafia siempre encuentra la manera de cobrarse lo que es suyo, finalmente nuestro Luis “el cabrón” acabó tirando de la manta:

Dado que aportó al asunto pérdidas […], y además había confiscado las semillas del granero real en una cantidad de 150 artabas, en lugar de […] después de muchas pérdidas, además de […] mi producción para que no hubiera pérdidas en las arcas públicas. Enredado (yo mismo) por él, un hombre vil, me di a la fuga después de haber demostrado por escrito cada cosa al Rey y a la Reina. Después de tomar a policías y a sus supervisores con la misma conducta, él tenía los caminos vigilados, esperando capturarme y llevarme de nuevo a prisión  para que no pudiera yo ir a la ciudad a dar testimonio. Me dirijo a ustedes, por tanto […] les solicito que ordenen a […] mi testimonio sobre estos asuntos […] Si ocurre así, habré sido ayudado.

Saludos“.

Bibliografía:

  1. KOSKENNIEMI, “Eine neue Bittschrift ptolemäischer Zeit auf P. Turku 1.,” Tyche, 6 (1991).

‘¿Qué hay de lo mío?’ La corrupción en el Egipto ptolemaico (i)

¿Alguna vez os habéis preguntado, amigas, cuánto de corrupta era la administración del Egipto ptolemaico (332-30 a. C.)? Pues sí, lo era. Y lo sabemos porque nos han llegado una buena cantidad de papiros que documentan prácticas muy familiares para los españoles: extorsión, cohecho, tráfico de influencias y un largo etc. Una auténtica orgía genovesa. De hecho, las prácticas corruptas están tan bien atestiguadas que he decidido inaugurar la serie, “¿Qué hay de lo mío?” para ir tratando cada una de ellas más detalle. La sección de hoy está dedicada a la madre del cordero de la corrupción: las redes clientelares.

¿Qué entendemos por “red clientelar”? Pues muy sencillo: una organización compuesta por un patrón (una persona con poder) y una red de “clientes” en la que se intercambia -de manera extraoficial- favores a cambio de apoyo. Redes clientelares a gran escala son, por ejemplo, las formas de gobierno del PSOE en Andalucía o el PP en Valencia (mi amigo Carlos Eguizábal lo explica muy bien aquí, en su artículo “Amiguetes del partido“). Teóricamente los sistemas democráticos y parlamentarios modernos, con limitación de cargos o la exigencia de cierta transparencia, tienden a neutralizar esta forma de ejercer el poder.  Menos en España, claro. Porque aquí cosas como la fiscalización efectiva de los partidos o los mecanismos de limitación del poder que acumulan los políticos ni están ni -de momento- se las espera.

Esta dinámica de protección a cambio de favores que describe Carlos hunde sus raíces en nuestro tradición grecorromana-mediterránea. En lo que respecta al Egipto ptolemaico, su modus operandi queda perfectamente reflejado en una carta escrita a un arrendatario de impuestos al secretario real del pueblito de Kerkeosiris en el año 117 a. C.

“[…]A Amenneus, el Secretario Real (basilikos grammateus), de Pnepheros, hijo de Paus, el arrendatario de los impuestos de la cerveza y el natrón en Kerkeosiris, en el distrito de Polemón, para el año 53. Después de haber recibido cierta información de que los habitantes del pueblo reclaman al unísono tu protección (τῆς σῆς σκέπης) y estando yo mismo deseoso de pertenecer a tu “casa” (εἶναι ἐκ τῆς οἰκίας) ya que recae en ti vigilar los intereses de la Corona, te suplico que ordenes que se envíe una carta a Demetrio, el Gobernador (τῶι τῆς κώμης ἐπιστάτει) del pueblo, A Nicanor el Jefe del Cuerpo de Guardía (ἀρχιφυλακίτει) y a Menches, el Secretario del pueblo (κωμογραμματεῖ), y a los cabecillas de los campesinos (τοῖς πρεσβυτέροις τῶν γεωργῶν) con las instrucciones para imponer a los habitantes las antiguas costumbres, de modo que yo pueda pagar lo que debo de manera regular [….]” (P.Tebt. I 40, Tebtunis)

La situación es como sigue: Pnepheros había arrendado la recaudación de los impuestos de la cerveza y el natrón. En el Egipto ptolemaico los arrendatarios no se encargaban de la recaudación propiamente (eso lo hacían los funcionarios). Ellos simplemente garantizaban la suma total de la recaudación. Si la recaudación era deficitaria, los arrendatarios abonaban la diferencia; si se producía superávit, para ellos era la ganancia.  Pero Pnepheros no era del pueblo: era un foráneo al que nadie conocía; un tipo sospechoso con el que los contribuyentes habrían tenido muy pocas ganas de cooperar. Para que el negocio le saliera redondo, necesitaba el apoyo de la “Casa” de Amenneus; la casa que proporcionaba protección a todo el pueblo de Kerkeosiris. Una Casa con tanto poder como para ejecutar toda la cadena de mandos.

¿Habría conseguido Pnepheros el apoyo de Amenneus? ¿A  cambio de qué? Pues a cambio del equivalente egipcio de los sobrecitos en B: los pagos regulares de manera extraoficial.

Menches, el Secretario del pueblo que aparece mencionado en la carta, es en realidad un tío muy famoso entre los papirólogos. Se nos ha conservado su archivo profesional compuesto por más de 150 papiros relacionados con sus actividades en el cargo: catastros, peticiones, cartas de y para subordinados y superiores, cuentas oficiales, y un largo etc. Entre sus papeles se encuentra, por ejemplo, un recibo de pagos en especie que Dorión, uno de sus clientes, le hacía con carácter anual:

“Menches, hijo de Petesoucho, Secretario del pueblo de Kerkeosiris en el distrito de Polemón, en el nomo arsinoita, a Dorión hijo de Ireneo, de los primeros amigos: yo reconozco que he recibido de ti en el año 51: 100 artabas de trigo[…], 20 artabas de lentejas, 13 de  judías, 13 de guisantes, 10 de semillas mezcladas, 4 de mostaza, 1 de orzo tostado. Total: 61 de leguminosas; 100 de trigo. A partir del año 52 deberás pagarme cada año 50 artabas de trigo […], sin litigio, juicio ni disputa ni querella de ningún tipo; o dos veces la cantidad mencionada o su precio, con una tasa de 2000 dracmas por artaba y [?] dracmas consagradas a los dioses Evergetas.” (P.Tebt. I 11, Tebtunis, 119 a.C.)

A continuación una prueba de agudeza visual:

P.Tebt. 1 11papeles de barcenas

Los sobornos a cambio de favores no habrían sido algo únicamente exclusivo de la política local de pequeños pueblecillos como Kerkeosiris: una comunidad rural y cerrada, donde las redes sociales y familiares son la base del prestigio y del poder. Probablemente ésta hubiera también sido la dinámica habitual de las relaciones entre el alto sacerdocio y la elite de la administración real. Conservamos, por ejemplo, una carta de un candidato al “lesonis” del templo de Khnum (es decir, un candidato a jefe de las finanzas de uno de los templos más ricos de Egipto) dirigida a un alto cargo de la administración local para que interceda por él ante el jefe de la Tebaida (un cargo muy relacionado con la corte real ptolemaica). Lógicamente con la solicitud de apoyo, se incluía la promesa de una jugosa recompensa económica:

“[…]Si es gratificante para ti, y te afanas en mis asuntos en presencia del Jefe de la Tebaida y haces que sea nombrado lesonis de Khnum por el dinero, 20 deben sobre los que he escrito al Jefe de Tebas, yo daré el dinero: 5 deben […]” (P.Dem. Berlin 13543, Elefantina, 219 a. C.)  

100 artabas de trigo. 5 deben. Unos trajes. Unos bolsos Louis Voutton. Un viaje con los críos a Disneyland. O unos billetes metidos en sobres. Qué más da. 

Bibliografía:

Crawford, D. (1978): “The Good Official in Ptolemaic Egypt”, en Maehler, (ed.) Das Ptolemäische Agypten: Akten des internationalen Symposions 27.-29 September 1976 in Berlin. Main, von Zabern.

Porten, B. et al. (2011): The Elephantine papyri in English : three millennia of cross-cultural continuity and change, Atlanta : Society of Biblical Literature.

The Good Wife

Hoy día 8 de marzo es el día internacional de la mujer y habrá quien en España –home of the cuñadazos- sugiera, en un increíble alarde de inoportunidad, que para cuándo un día del hombre, que eso sí que sería igualdad. Habrá quien más moderadamente señale que lo único relevante del feminismo es la igualdad salarial y que el resto de reivindicaciones bien podrían caer dentro de los locos locos alegatos de un puñado de mamarrachas, popularmente conocidas como feminazis. Para muestra un botón. Agarren el Primperan y lean este artículo del año pasado de Antonio Burgos, periodista del ABC.

No creo que haga falta ser el más listo de la clase para observar una correlación causa-efecto muy  sencilla. La economía no es una esfera al margen de cualquier otra actividad de la vida humana. Un sistema económico determinado está perfectamente embebido en las normas y usos sociales de una sociedad concreta. Si, en una sociedad determinada, existe la desigualdad salarial es porque existe la desigualdad social. Cómo se desarrolla una estructura patriarcal (es decir: una organización socioeconómica en que la autoridad es fundamentalmente ejercida por varones) es algo mucho más complejo de explicar. Esta infografía de Amnistía Internacional Madrid y el testimonio de algunos  papiros pueden ayudar a entenderlo mejor.

amnistía internacional machismo

La estructura aquí se representa como una roca cuya parte superior es la única visible. Allí se incluyen las formas más explícitas de violencia machista: el asesinato, seguido de las agresiones físicas, sexuales, y verbales. Esta forma de violencia extrema es el corolario de otras formas de violencia más silentes y en apariencia más inocuas. Algunas guardan una relación muy estrecha con la manera en que entendemos  el “amor romántico”:

“Levántate para servirme a mí, quienquiera que seas (un espíritu de un muerto), […] induce a Fulanita para que me ame a mí, Fulano, hijo de Mengano; que no tenga relaciones sexuales por delante ni por detrás, ni busque placer con otro varón, sino únicamente conmigo; de manera que Fulana no pueda beber, ni comer, ni amar, ni sufrir ni gozar de salud; que Fulana no pueda dormir sin mí ” (PGM IV, 350-355, Trad. Sofía Torallas- José Domingo Rodríguez)

Lo que acaban de leer es un papiro mágico con  un “encantamiento amoroso” que busca el sometimiento total de la amada. Si no lo digo quizá hubieran pensado que estoy citando un fragmento de “50 sombras de Grey” (cuya línea argumental es: señor rico, poderoso y macizo acosa a  mujer anodina que cree poder redirmirle de todos sus trastornos afectivos derivados de una infancia traumática a través del amor y el cuidado). Esta visión del amor como una relación de poder, sometimiento y posesión, no es algo que haya quedado enterrado en las arenas de Egipto sino que se repite  incesantemente, por ejemplo, en la música.

Esto es lo que escuchan los que han nacido a partir de los 90:

Esto es lo que han escuchado los nacidos en los 70-80:

Esto es lo que han escuchado los nacidos en torno a los 60:

No es un tópico desafortunado. Es también una pauta que se reproduce en nuestro comportamiento. Vean cómo jaleaba una parte de la afición del Betis a Rubén Castro, acusado de cuatro delitos de malos tratos y amenazas a su ex:

“No fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien”.

Otras formas menos explícitas de violencia de género responden al menosprecio de la mujer por el simple hecho de serlo. Diariamente recibimos mensajes desde los medios de comunicación, amigos, familia, entorno laboral sobre qué es ser mujer y qué es ser un hombre. Somos incapaces de escapar de ellos y nosotros mismos a su vez los reproducimos: funcionamos como individuos de acuerdo con unos esquemas preestablecidos sobre cómo han de comportarse unos (una masculinidad socialmente aceptada) y otras (una feminidad socialmente aceptable). El marco referencial en que las mujeres encuadramos nuestras acciones y evaluamos las del resto -como es propio en sociedades patriarcales -tiene un trazado masculino. En él proyectamos estereotipos -más o menos sutiles- sobre la mujer como una criatura imperfecta y necesitada de protección masculina, con unas capacidades y un  nivel de empoderamiento muy inferior al de el hombre. La petición dirigida al Prefecto de Egipto de parte de Aurelia Dídima para que medie a su favor en una disputa familiar por una herencia es muy elocuente:

“A Aristio Optato el más distinguido Prefecto de Egipto, de Aurelia Dídima hija de Dídimo de la más gloriosa ciudad de los oxirrinquitas. Es un asunto difícil ser víctima de una injusticia a manos de extraños, pero más difícil es todavía serlo a manos de de tus parientes. Mi abuelo por parte de madre, Dióscoro, tuvo tres hijos: Teón, Dióscoro y Plutarca, mi madre: sus herederos a su muerte. Transcurrido un tiempo, sucedió que mi madre murió, cuando yo era todavía menor de edad y ya una huérfana. Mi señor Prefecto, sabes bien que la raza de las mujeres es despreciable (eutakaphrontetos), a causa de la debilidad de nuestra naturaleza [en esta parte describe cómo sus tíos le han privado de su herencia materna]. Ahora al menos me he recuperado, gracias a tu espíritu incansable, y estoy empezando a darme cuenta de que no debería haberme acercado a ningún otro salvo a ti, mi benefactor y el de todos.” (P.Oxy. XXXIV 2713, Oxirrinco, 297 d.C.)

Otro testimonio papirológico sobre la  incapacidad de una mujer romana para desempeñar una actividad característicamente masculina:

“Podría encargarme de la administración de tu propiedad, no dudaría. Sin embargo, soy una mujer. Pongo todo cuidado” (P.Giss. I 79, Hermópolis Magna, s. II d.C.)

Por último, un testimonio judicial actual de otra mujer genéticamente incapacitada para asumir ningún tipo de responsabilidad en esta vida. Que, en este caso, Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia sea Licenciada en Ciencias Políticas por la UCM (1984), Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad de Nueva York (1990) y haya desempeñado su carrera profesional en la administración de LaCaixa desde 1993 es irrelevante.  Preguntada por las supuestas actividades delictivas de su marido en la sociedad Aizoon S.L. (de la que era copropietaria) y el Instituto Noós (de cuyo patronato era miembro), la femenina Infanta respondía:

“Yo confiaba en mi marido y mi marido ha hecho las cosas de la mejor manera posible”.

“Yo nunca he controlado ni he gestionado nada de Aizoon”.

“Señoría, yo no tengo conocimiento en tema de sociedades mercantiles. No tengo”.

“Mi marido y yo no hablamos de negocios en casa”.

“No lo sé señoría. No estaba yo en el día a día de Aizoon, no controlaba Aizoon, no lo sé”.

(lee la declaración completa aquí)

Obviamente, una estrategia de defensa como la que ha diseñado el equipo legal de nada menos que la Infanta del Reino de España habría sido diferente si hubiera sido un hombre. Declaraciones judiciales de este tipo solo se entienden de una sociedad como la nuestra: una que es heredera directa de sociedades patriarcales muchas de cuyas normas sociales aún tienen vigencia; una sociedad en la que las mujeres todavía no hemos alcanzado una emancipación total.

Pero hoy es un día festivo. Gracias a la lucha de muchas y muchos hemos avanzado notablemente en la conquista de los derechos básicos. Este post solo pretende ser una reflexión sobre cuánto queda todavía por hacer y cuán grande es nuestra responsabilidad colectiva en ello.

¡FELIZ DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER!

Bibliografía:

E. Scheerlinck, “Inheritance disputes and violence in women’s petitions from Ptolemaic Egypt”, Papyrologica Lupiensia 20-21 (2011-2012), pp. 165-176.

M. Parca, “Violence by and against Women in Documentary Papyri from Ptolemaic and Roman Egypt”, en H. Melaerts y L. Mooren (eds), Le Rôle et le Statut de la Femme en Égypte Hellénistique, Romaine et Byzantine. Leuven: Peeters, 2002, pp. 283-296.

E.g. J. ROWLANDSON (ed.), Women and Society in Greek and Roman Egypt. A Source Book,
Cambridge 1998; EAD., Beyond the Polis: Women and Economic Opportunity in Early Ptolemaic
Egypt, in A.E. POWELL, The Greek World, London 1995, pp. 301-322.

M. PARCA, Violence by and against Women in Documentary Papyri from Ptolemaic and Roman Egypt, «Studia Hellenistica» 37 (2002), pp. 283-296;

R. BAGNALL, Women’s Petitions in Late Antique Egypt, En D. FEISSEL-J. GASCOU (éds.), La pétition à Byzance, Paris 2004, pp. 53-60.

S.B. POMEROY, Women in Hellenistic Egypt. From Alexander to Cleopatra, New York 1984.

Whatsapps de madre en papiro

En un artículo publicado para la Revista GQ sobre los whatsapps de madre, Lucía Taboada establecía una tipología que agrupaba muy acertadamente el contenido de los mensajes enviados entre madres e hijos a través de la popular red de mensajería instantánea.

Si bien es cierto que esta aplicación ha revolucionado nuestra forma de comunicación por las infinitas (y gratuitas) posibilidades de intercambiar de modo inmediato un agotador y extenuante flujo de mensajes acompañados de documentos gráficos y audiovisuales; el mensaje transmitido no ha sufrido alteraciones sustantivas. ¿Qué quiero decir con esto? Que el acto comunicativo entre madres e hijos  en la actualidad -a pesar de Whatsapp- es muy similar al que madres e hijos hubieran tenido en el Egipto grecorromano. Lo que sigue es un pequeño extracto de mensajes enviados a través de cartas privadas que se nos han conservado en papiro.

Lo primero que llama la atención es el parecido visual entre las primeras incursiones de las mamás con el fenómeno guasap y el primer contacto de las mamás romanas con una hoja de papiro.

Esto podría ser el primer guasap que recibes de tu madre:

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Y esto es un papiro escrito por una madre romana:

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¿Para qué los puntos? ¿para qué los diacríticos? Miles de teorías lingüísticas se acaban de ir por el desagüe.

En lo que respecta al contenido de los mensajes, podemos constatar el continuo histórico en el propósito comunicativo. Aproximadamente un 87 % de los mensajes que puedas recibir por Whatsapp de tu madre contienen una variación lingüística del célebre “hay que ver qué poco caso me haces ¿eh?“. No importa cuán bajo sea el nivel de tu batería o cuán concentrado estés en cualquier otra actividad al margen del teléfono: una ley universal señala que un mensaje de tu madre requiere de una respuesta inmediata. Y prolija en todo tipo de detalles, por supuesto.

En este punto es importante señalar que, sin lugar a dudas, las madres romanas son las auténticas campeonas del DRAMA. Claro, son mujeres que crecieron yendo al teatro a ver tragedias griegas; donde a la gente le pasan cosas muy fuertes, se dice cosas muy fuertes y de manera muy sonora. Por ejemplo: impregnada de ese patetismo y con una pasión que ni el propio Eurídipes podría haber puesto en boca de las heroínas clásicas, Hikane le reprocha a su hijo Isidoro:

“Te he escrito una carta (pero no he recibido?) una carta. ¿Para esto te he llevado (dentro) 10 meses y te he alimentado durante tres años, para que no seas capaz de acordarte de mi por carta?” (P.Berenice II 129; Benerice, 50-75 d.C.)

Y todavía más arriba en el climax del reproche tenemos la siguiente carta. Lo que sigue ha de leerse con voz muy afectada e imitando el acento de las telenovelas:

“El administrador te dijo: ‘tu madre; tu madre Kophäena, está enferma’. Mira, trece meses y tú ni siquiera has intentado escribirme una carta. Porque tú sabes que te he tratado mejor (que a mis otros hijos?) y no has intentado, sabiendo que estoy enferma; no has intentado mandarme nada; ni siquiera unas breves palabras”  (BGU III 948, Hereacleópolis, s.IV-V d.C.)

Y tú como:
26 GIFs de telenovela perfectos para cada situación en la vida

Otra cosa que también está presente es el “a saber qué mierdas comes por ahí. A ver si vienes pronto a casa y te preparo muchas cosas de lo que más te gusta“. Todos lo sabemos: no hay un rincón suficientemente recóndito en el mundo ni ancho mar ni montaña suficientemente alta. Cuando una madre te convoca a la mesa, vuelas hasta ahí como la Hija del Viento:

Desde Año Nuevo hemos estado muy enfermos pero damos gracias a Dios porque nos hemos recuperado. Hasta ahora no hemos hecho la matanza: te estamos esperando a que vengas. Sabes que, por ti, no hemos salados los peces, pero este año hemos hecho salazón y, si es posible, te lo preparé para tu llegada” (P.Oxy. X 1299; Oxirrinco, s. IV d.C.).

Una visita a casa de tus padres implica una aumento de la lorza y la posibilidad de volverte a la tuya como si fueras el Banco de alimentos. Todos sabéis que en esta vida hay tres cosas que no tienen fin: el universo, la estupidez y tu madre empanando filetes. En medio de esa compleja red de intercambio y abastecimiento, no puede faltar un clásico:

Por favor, vacía el frasco y mándalo de vuelta porque lo necesito aquí” (P.Münch III 75; Filadelfia, 212 d.C.)

Biliografía:

R.S. Bagnall y R. Cribiore, Women’s Letters From Ancient Egypt. 300 BC – AD 800, The University of Michigan Press, 2006